Fundación neuroblastoma es para las familias de niños enfermos de neuroblastoma. Para los que necesitan información, para los que están en tratamiento, para los que superaron la enfermedad, para los que no la superaron, para los que quieren impulsar la investigación de la enfermedad y en definitiva, para los que estamos convencidos de que el neuroblastoma se cura investigando.

QUE ES EL NEUROBLASTOMA?

El cáncer infantil o cáncer del desarrollo es un tipo de enfermedad rara que no tiene mucho en común con el cáncer de los adultos. El cáncer infantil no tiene relación con agentes externos ni con hábitos de vida, puede sobrevenir a cualquier niño y se asemeja más a una malformación que no puede prevenirse que al cáncer de adultos.

El neuroblastoma es un cáncer poco común del sistema nervioso simpático – la red nerviosa que envía los mensajes desde el cerebro a través del cuerpo. Es el tumor más frecuente durante los 2 primeros años de vida y, después de los tumores del sistema nervioso central como conjunto, el tumor sólido más frecuente del niño. En total representa el 8-10% de los tumores pediátricos. Su incidencia estimada es de 1 de cada 100.000 recién nacidos vivos, lo que en España supone unos 100 casos al año.

Afecta principalmente a niños menores de 4 años y es el tumor sólido más frecuente en lactantes.  Desde el punto de vista histológico, el neuroblastoma deriva de las células de la cresta neural que emigran en el embrión para formar los ganglios simpáticos y la médula suprarrenal. Puede tener, por tanto, diferentes localizaciones anatómicas, así como características clínicas muy variadas. Se ha observado que la mayoría de tumores primarios se localizan en el abdomen (65%) pero es frecuente también que aparezcan en el cuello, el tórax y la pelvis.

Se desconoce el origen o qué causa el neuroblastoma. En cualquier caso es la presencia de células anómalas que no evolucionaron desde su estado inmaduro en el feto y persisten en el desarrollo adulto del sistema nervioso simpático. No existe ninguna evidencia actual que indique una asociación clara con ningún factor ambiental, químico, biológico o por irradiación y el desarrollo del neuroblastoma.

El neuroblastoma presenta un amplio espectro de comportamiento, ya que puede madurar e involucionar en los casos perinatales, pero hay otros casos metastásicos con mala evolución, a pesar de tratamientos muy agresivos.

En el diagnóstico del neuroblastoma es de vital importancia el estadío (nivel o grado de enfermedad que padece el niño). Para ello el equipo médico especialista en oncología pediátrica debe realizar además de una historia clínica y una exploración física adecuada, una serie de exámenes complementarios que serán los que ayudarán a determinar el estadío y alcance de la enfermedad al objeto de adecuar el tratamiento.

Puesto que los síntomas son muy ambiguos y comunes a otras enfermedades, el diagnóstico definitivo habitualmente se retrasa. La mayoría de los oncólogos y patólogos diagnostican fácilmente esta enfermedad una vez evalúan la biopsia del tumor, el aspirado medular o su biopsia y el examen de orina. El resto de las pruebas ayudan a confirmar el diagnóstico y sirven para medir la extensión de la enfermedad (estadio).

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